Clinica Medica Materna
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    Que es Eclampsia

    Eclampsia, la cual es considerada una complicación severa de preclamsia, es comúnmente definida por la presencia de convulsiones y/o coma en una mujer que sufre preeclampsia. Sin embargo, se ha encontrado eclampsia en ausencia de hipertensión cuando hay presencia de proteinuria.

    El inicio de los síntomas puede ocurrir típicamente después de veinte semanas de gestación durante el anteparto, intraparto o postparto.

    Síntomas premonitorios de eclampsia son la cefalea occipital o frontal, visión borrosa, fotofobia, dolor epigástrico o en cuadrante superior derecho abdominal y alteración del estado de conciencia.

    Que es preeclamsia

    Los trastornos hipertensivos durante la gestación, son la primera complicación médica en muchos países del mundo, constituyendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna, fetal y neonatal.
    Pre-eclampsia y la eclampsia son una causa importante de las muertes maternas en el mundo. Aunque la incidencia varía de región a región, la eclampsia
    Representa hasta un cuarenta por ciento de la mortalidad materna en algunos países.
    La pre-eclampsia es una afección propia de las mujeres embarazadas, que se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial y proteinuria, es decir, presencia de proteínas en la orina. Si solo se manifiesta uno de los dos signos, por ejemplo, hipertensión arterial, no se puede decir que la embarazada padezca pre-eclampsia. En realidad, estos signos funcionan como alarmas que indican que algo no va bien en el sistema arterial de la futura madre, lo que exige un control de sus cifras de tensión para evitar que desemboque en otras complicaciones que son el verdadero peligro de la pre-eclampsia, entre ellas la eclampsia.
    La presión arterial es a menudo erróneamente medida y registrada a pesar de que las decisiones clínicas importantes dependen de una medición precisa. Es de gran importancia la detección temprana de la pre-eclampsia tomando mediciones precisas de presión arterial, pruebas de proteína en la orina, y la detección significativa de edema.

    Otros síntomas durante el embarazo

    Las náuseas, el dolor de espalda y las agruras son algunos de los síntomas más comunes durante el embarazo. Sin embargo, hay muchos otros que se pueden presentar, es importante valorar su intensidad y frecuencia, todo lo que genere dolor no es normal en ningún mes.

    !SEÑALES DE ALARMA¡
    RECUERDE ES IMPORTANTE QUE ACUDA DE INMEDIATO A SU CLINICA U HOSPITAL EN CASO DE:
    * DISMINUCION DE MOVIMIENTOS FETALES
    * SALIDA DE LIQUIDO TRANSVAGINAL
    * SANGRADO TRANSVAGINAL
    * DOLOR ABDOMINAL
    * EDEMA(HINCHAZON)
    * DOLOR DE


    Otras síntomas comunes se describen a continuación:

    Calambres: se desconoce la causa exacta, pero pueden ser el resultado de un nivel bajo de calcio o elevación de fósforo. Son muy frecuentes, especialmente después de la segunda mitad del embarazo. El tratamiento incluye la disminución de la ingesta de fósforo y el incremento de la ingesta de calcio (sin fósforo). Además de masajes y calor local. Evite estirar los pies al despertarse en la mañana y caminar sobre los talones.
    Dolor de cabeza: se debe consultar a su médico para descartar un cuadro de hipertensión o diabetes gestacional. El puede indicar el uso de analgésicos que no interfieran en el desarrollo del embarazo. Evite el consumo de bebidas negras, tales como té, café y refresco. Nunca se auto medique.
    Dolor en los senos (Mastalgia): en respuesta a las hormonas y preparándose para la lactancia, el volumen de la glándula mamaria aumenta, lo que produce dolor, especialmente durante el primer y tercer trimestre y, ocasionalmente, secreción láctea antes del parto. Un sostén del tamaño adecuado usado durante las 24 horas del día puede producir mejoría. Evite aquellos que tengan varillas de realce. El uso de bolsas de hielo puede ser efectivo temporalmente. No se recomienda el tratamiento hormonal.
    Dolores esqueléticos, lumbares y presión pélvica: durante el embarazo aumenta la movilidad de las articulaciones; por esta razón, se pueden presentar algunos dolores. Además, el aumento de peso ocasiona dolores lumbares. Se sugiere el uso de fajas alrededor de la cadera (ordenadas por el ginecólogo) y hacer ejercicio, para tener los músculos ejercitados, mantener el aumento de peso en rangos razonables y reducir o evitar el uso de tacones.
    Pelo graso y manchas en la cara: para el pelo es ideal utilizar un champú para cabello graso, que contenga ácido salicílico para controlar el efecto grasoso del pelo; este le permite dar una limpieza profunda y duradera. También es frecuente que las mujeres embarazadas tengan más sensibilidad al sol y presenten manchas en la piel o pecas. Se recomienda utilizar sustancias despigmentantes y protector solar adecuado, idealmente con FPS mayores a 50; ambos, prescritos por el dermatólogo.
    Sangrado de encías: ocasionado por un aumento del número y el grosor de los vasos de las mucosas. Se puede prevenir utilizando diariamente un cepillo dental suave e hilo dental. Es importante visitar al odontólogo.
    Estrías: las dos medidas que podrían reducir el riesgo de presentarlas son la hidratación de la piel y el no presentar aumento exagerado de peso.
    Sensibilidad emocional: los cambios hormonales (principalmente los altos niveles de progesterona) tienen repercusiones en los estados emocionales de las gestantes. Por eso, es probable que algunas se tornen más irritables o sensibles. Para ello no hay ningún tratamiento casero que funcione; sin embargo, puede ayudar a aliviarlo la compañía proporcionada por la pareja o la familia. Su fragilidad emocional disminuirá en la medida en que se sienta amada, respaldada, comprendida y apoyada, con la asistencia de su pareja a los controles prenatales, las ecografías y otros preparativos del bebé.
    Ansiedad: el solo temor producido por el cambio físico, la expectativa de cómo será el niño y la incertidumbre de si está preparada para ser madre son sentimientos que se pueden convertir en ansiedad y que, si no se controlan, podrían convertirse en un problema para la madre y el futuro bebé.
    Aunque es normal, debe controlarse. Para manejarla, cuéntele a su pareja o a una persona cercana qué es lo que la está afectando. También es útil la práctica de actividades como yoga o Pilates, estas ayudaran a bajar sus niveles de ansiedad. Si el problema se acentúa, consulte con su ginecólogo si necesita ayuda siquiátrica.

    Sintomas durante el embarazo

    Las náuseas, el dolor de espalda y las agruras son algunos de los síntomas más comunes durante el embarazo. Sin embargo, hay muchos otros que se pueden presentar, es importante valorar su intensidad y frecuencia, todo lo que genere dolor no es normal en ningún mes.

    SEÑALES DE ALARMA
    RECUERDE ES IMPORTANTE QUE ACUDA DE INMEDIATO A SU CLINICA U HOSPITAL EN CASO DE:
    * DISMINUCION DE MOVIMIENTOS FETALES
    * SALIDA DE LIQUIDO TRANSVAGINAL
    * SANGRADO TRANSVAGINAL
    * DOLOR ABDOMINAL
    * EDEMA(HINCHAZON)
    * DOLOR DE CABEZA,ZUMBIDO DE OIDOS Y/O FOSFENOS (QUE VEA LUCECITAS)


    Los síntomas más comunes se describen a continuación:

    Náuseas y vómito, antojos y rechazo a olores y alimentos:
    Los primeros dos son más frecuentes en el primer trimestre y usualmente disminuyen después de la semana 20. La mayoría de las embarazadas tienen antojos y ascos, para alivio de muchas, esta es una situación normal debido al grupo de hormonas que actúan durante los nueve meses. Además de antojos, puede haber un rechazo a ciertos alimentos, olores y situaciones. Las medidas que pueden ayudar a reducir estos síntomas son:
    Aliméntese frecuentemente en pequeñas cantidades. No consumir alimentos fritos, grasosos ni altamente condimentados, aumentar el consumo de carbohidratos y reducir la ingesta de líquidos con las comidas. Desayune todos los días, pues saltarse esta comida puede incrementar los antojos. Acuda al nutriólogo.

    Ardor en la boca del estómago, gastritis y reflujo: Estos síntomas están asociados con la presencia de la hormona progesterona, la cual es responsable de disminuir el tránsito gastrointestinal y el tono del esfínter del esófago. Esto predispone a la mujer a tener el estómago lleno por más tiempo y a que se ‘devuelva’ la comida por el esófago, lo que produce el dolor por reflujo o gastritis. Las medidas que pueden ayudar a manejar los síntomas son:
    Fraccionar la dieta (en vez de comer 3 veces al día en gran cantidad), se debe comer 5 ó 6 en pequeña cantidad, disminuir el consumo de café, pimienta y alcohol, no comer tan tarde en la noche, no acostarse hasta que no pasen al menos dos horas desde la última comida y levantar la cabecera de la cama.
    Estreñimiento y hemorroides:
    el primero es común durante todo el embarazo por la disminución del tránsito intestinal; las hemorroides son más frecuentes en el último trimestre, durante el parto y en el posparto. Las mejores medidas para el manejo del problema son el aumento de ingesta de líquidos, una dieta rica en fibra, abundantes líquidos y evitar el sedentarismo.

    Visitas frecuentes al baño:
    El aumento del tamaño del útero genera compresión sobre la vejiga, alterando su capacidad de retención de orina, lo cual se traduce en un aumento de la frecuencia urinaria. La madre debe orinar siempre que sienta ganas o cada dos horas si es posible, no reducir el aporte de líquidos y realizarse parciales de orina cada trimestre por si se presentan infecciones asintomáticas. Preste atención a las características de su orina: si se torna turbia, toma un color oscuro, tiene sangre, huele mal o hay ardor al momento de orinar, puede tratarse de infección.

    Cansancio, fatiga o somnolencia:
    Es frecuente desde el segundo trimestre a causa de efectos fisiológicos y el incremento de la frecuencia respiratoria. Al aumentar el tamaño uterino, los órganos abdominales se mueven hacia arriba, evitando el normal desplazamiento del diafragma; por lo tanto, es normal sentirse levemente fatigado con el esfuerzo físico.

    Por su parte, la somnolencia también puede ser explicada por el efecto de la progesterona, pero, al igual que los desmayos y la debilidad, puede ser causada por un descenso fisiológico de la tensión arterial en el primer trimestre del embarazo y por los largos periodos de ayuno, ya que el metabolismo de los azúcares cambia durante la gestación. Para aliviar estas molestias, tome periodos de descanso y de siestas. Además, practique ejercicio físico.

    ¿Cómo saber que el parto ha comenzado?

    Es imposible predecir exactamente cuando comienza el parto. Su “fecha estimada para el parto” es solamente una suposición de cuándo más o menos dará a luz. En muchos casos es normal que las contracciones empiecen hasta dos semanas antes de la fecha estimada para el parto, o hasta dos semanas después.
    En las últimas semanas antes de que le empiecen los dolores, su útero (matriz) comenzará a contraerse (apretarse) de vez en cuando — como comienzo al parto. Algunas mujeres ni siquiera sienten estas contracciones. Pero en otras mujeres estas contracciones las sienten como cólicos menstruales. Si usted cree que estas contracciones iniciales (algunas veces conocidas como “dolores falsos”), debe tener en consideración que a lo mejor ha comenzado el parto.
    ¿Cómo saber que el parto ha comenzado?, Por lo general, cuando ha llegado el momento del parto las contracciones duran más, son más fuertes y se repiten más a menudo. No desaparecen.
    Si las contracciones no se le agudizan ni se repiten cada vez más, o si se le quitan los dolores cuando descansa o cambia de posición, probablemente todavía no ha empezado la primera etapa del parto. Pero, en caso que no desaparezcan las contracciones, llame al personal de maternidad.
    Para la mayoría de las mujeres la primera señal del parto es un flujo o mucosa con algo de sangre que sale por el cuello uterino (la parte inferior del útero con una pequeña abertura). Este flujo por lo general se conoce como “tapón de mucosa” o “señal”, y puede aparecer horas y aún días antes que se inicie el parto.
    Algunos partos comienzan cuando el líquido amniótico, proveniente del saco que rodea el feto, comienza a salir. Puede tratarse de un chorro repentino o de un lento goteo, llame a la persona de apoyo inmediatamente, aunque no haya empezado a sentir las contracciones.
    Una vez que se rompe la placenta o “bolsa de agua”, póngase una toalla sanitaria para que absorba los líquidos que se escapan, y se la debe cambiar con frecuencia. Nunca se ponga tapones ni ningún producto para la limpieza de la vagina. Se puede bañar en la regadera, pero no sentarse en la tina.
    El parto por lo regular se inicia lentamente, con contracciones leves (como cólicos menstruales) que se hacen más fuertes y más regulares a medida que pasa el tiempo. Pero recuerde, cada parto es diferente. Algunas mujeres, aún en las primerizas, el parto puede empezar repentinamente con contracciones muy fuertes.
    Si su parto empieza lento, las contracciones al principio suelen sentirse a intervalos de 10 a 30 minutos. Después, cuando las contracciones sean más fuertes o más frecuentes, aún tendrá momentos entre una y otra contracción en que se sienta mejor.

    Extracto de “Su guía para un embarazo sano”

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